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Distimia o descontento crónico

¿Qué es el descontento crónico?

El descontento crónico tiene su equivalente en la distimia, que es uno de los trastornos del estado de ánimo más frecuentes. El sujeto presenta un estado de ánimo caracterizado por un sentimiento depresivo que está presente la mayor parte del tiempo, o de forma continua. El sujeto lo vivencia como una depresión, pero algo más leve y sostenida en el tiempo.

 

distimia
I died so I could haunt you, por Helga Weber

 

¿Cuáles son los criterios diagnósticos de la distimia?

Según el DSM IV (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), este estado de ánimo depresivo ha de darse durante casi todo el día y prácticamente a diario, y ha de prolongarse durante al menos dos años. En niños o adolescentes debe estar presente durante al menos un año y pueden mostrarse irritables.

 

Al mismo tiempo del estado de ánimo deprimido, han de darse al menos dos de los siguientes síntomas: insomnio o dormir más de lo normal, pérdida o aumento de peso, sensación de fatiga, problemas de autoestima, desesperanza, falta de concentración y dificultad a la hora de tomar decisiones.

 

Durante dicho periodo de dos años (uno en niños y adolescentes), el paciente ha padecido algunos de los síntomas anteriormente expuestos sin que estos hayan remitido o dejado de presentarse durante más de dos meses seguidos.

 

Otras consideraciones que tiene en cuenta del DSM IV para el establecimiento del trastorno es que no han de haberse presentado otros trastornos como la depresión mayor, alguna forma de trastorno bipolar (de tipo I, II o ciclotimia), o trastornos psicóticos (esquizofrenia, delirios). El estado de ánimo tampoco ha de responder al efecto de drogas, sustancias o condición médica que pueda explicarlo, como es el caso del hipotiroidismo.

 

También está presente la habitual coletilla del DSM IV que indica que los síntomas han de causar un malestar clínicamente significativo, deterioro social, laboral o de otras áreas importantes en la vida de la persona, lo cual es muy relativo y subjetivo, lógicamente.

 

Un último apunte de este manual hace mención a si el trastorno es de inicio temprano (antes de los 21 años) o tardío (a los 21 o más tarde).

 

¿Cómo puedo saber si padezco trastorno dístimico o descontento crónico?

Aparte de los criterios diagnósticos que hemos expuesto anteriormente, la distimia se caracteriza por una especie de descontento crónico. El sujeto se encuentra desmotivado, triste, y le cuesta encontrar gratificación o placer en cualquier tipo de actividad (anhedonia). Suelen ser personas con baja autoestima y excesivamente críticas consigo mismas. Como en la depresión, a menudo encontramos mensajes en su autodiálogo como: “no valgo para nada”, “soy un inútil”, “nada de lo que hago tiene sentido”, etc.

 

Un aspecto muy frecuente que suele acompañar al trastorno es que las personas que lo padecen suelen idear continuamente proyectos y cambios, tratando de encontrar en ellos un estímulo o motivación, pero transcurrido un tiempo e invariablemente, vuelven a sentirse frustrados. Puede ser cambiar de puesto de trabajo o de profesión, terminar una relación e iniciar otra, irse a vivir a otro lugar, etc. Sería algo así como tratar de buscar la felicidad dando “palos de ciego”. Una y otra vez se sienten fracasados en esa búsqueda de la felicidad a través de los cambios, con lo que a medida que pasa el tiempo, les va minando cada vez más el ánimo.

 

A menudo, la distimia correlaciona con otros problemas, como trastornos alimenticios, problemas de sueño, fatiga crónica, encontrarse irritable, además de triste (sobre todo en niños y adolescentes), consumo de sustancias, etc. Como en el caso de otros trastornos afectivos, estos síntomas suelen ser una consecuencia asociada al trastorno distímico. Una sobreingesta compulsiva o el abuso de sustancias pueden presentarse como formas de compensar el problema en algunos sujetos, o de obtener cierta estimulación. También dormir en exceso puede ser un recurso para evadirse de la propia situación.

 

Algo muy frecuente es una desmotivación generalizada en estas personas. A los pacientes con distimia les cuesta enfocarse y perseverar en actividades, así como tomar decisiones.

 

Se estima que afecta entre un 3% y un 5% de la población, y se da una mayor prevalencia del problema en mujeres (el doble aproximadamente frente a hombres).

 

Si sospechas que reúnes criterios para padecer este trastorno o descontento crónico, es conveniente que acudas a un profesional. Eso sí, sin olvidar nunca que las etiquetas diagnósticas, son solo eso, una forma de orientar el tratamiento, y de establecer un criterio unificado. No han de ser tomadas al pie de la letra, ni mucho menos crearnos un sentimiento estigmatizante.

 

Si la distimia no se trata, puede cronificarse y evolucionar a otro tipo de trastorno del estado de ánimo, como la depresión mayor.

 

¿Cuáles son las causas de la distimia y del descontento crónico?

Como es habitual, las causas no están del todo claras. Podemos apuntar más bien a un conjunto de factores que interactúan, seguramente entre sí. Por un lado, se postulan factores genéticos, como tener antecedentes en familiares que han padecido el trastorno. Sin olvidar esto, los psicólogos solemos otorgar más peso a factores ambientales o adquiridos. Creemos que es determinante el vínculo con las personas más clave en la vida del sujeto, como padres y educadores. Los mensajes que nos han transmitido estas figuras, así como el tipo de relación que hemos establecido con ellas, que a su vez determina, al menos en parte, como nos relacionamos con los demás en la edad adulta.

 

A lo largo de nuestra experiencia con pacientes, hemos observado a menudo que las personas que reúnen criterios para ser consideradas distímicas, son emocionalmente retraídas. Entiéndase bien, pueden ser sociables y aparentemente extrovertidas, pero no suelen implicarse emocionalmente en las relaciones. Obvian aspectos que suponen entrar en el terreno de los sentimientos. Así, aunque pueden ser personas con una vida social muy activa, se sienten al mismo tiempo aislados socialmente. Creemos que no contar con una red de apoyo social adecuada en cuanto a pareja, familiares, amistades, etc. se traduce a menudo en esta forma de descontento crónico. No basta con relacionarse y establecer vínculos con los demás, ha de establecerse además una transmisión y comunicación de sentimientos en ambas direcciones. Sentir que el otro está disponible para nosotros y viceversa, que nos escuchan, que empatizan y que se ponen en nuestro lugar. Esto cobra sentido desde un punto de vista evolutivo si atendemos al hecho de que somos seres gregarios, que necesitamos del establecimiento de vínculos profundos y duraderos con nuestros semejantes.

 

¿Cómo se trata la distimia o el descontento crónico?

Al igual que en otros trastornos del estado de ánimo, se puede tratar con diversos fármacos antidepresivos y con psicoterapia.

 

Apuntaríamos además y volviendo sobre lo anterior, a la importancia de desarrollar la inteligencia emocional en estos pacientes, entrenarles en asertividad para facilitar la correcta expresión de los afectos y ayudarles a abrirse emocionalmente en las relaciones. Aparte, claro, trabajar también los antecedentes emocionales que puedan estar en la base del trastorno distímico para lograr una remisión del mismo.

 

 

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4 comments on “Distimia o descontento crónico

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