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Efecto placebo. La mente sobre la materia.

Primeramente, conviene establecer una distinción entre placebo y efecto placebo. Placebo es toda sustancia inerte desde un punto de vista farmacológico o medicinal (como el agua, el azúcar, la sacarina, etc.). El efecto placebo hace referencia a la mejoría que puede provocar un placebo en algunos pacientes, cuando se les administra haciéndoles creer que se trata de un fármaco o tratamiento efectivo para su dolencia.

 

Desde la antigüedad y a lo largo de la historia, se han documentado miles de sustancias que eran administradas como tratamientos contra multitud de enfermedades. A medida que el conocimiento científico ha permitido aislar los supuestos principios activos de muchos de estos remedios, ha quedado demostrada la ineficacia de los mismos.

 

Actualmente, donde más se suelen administrar placebos es en el ámbito de los ensayos clínicos con fármacos experimentales. Aquí tienen la función de servir como control negativo, para establecer un índice de sensibilidad que permita discernir los efectos reales de la sustancia sometida a objeto de estudio. Así, por ejemplo, si se le prescribe un analgésico y un placebo al sujeto, y solo en el primer caso se produce un alivio del dolor, éste es más fácilmente atribuible a las propiedades del fármaco en sí, y no tanto a otras variables que pueden estar presentes en ambas situaciones. También en hospitales se recetan placebos con mucha más frecuencia de lo que la gente suele creer. Lógicamente, en este contexto se persigue que el paciente se beneficie del mencionado efecto placebo.  Esto puede parecer poco ético, ya que el paciente lo toma bajo la “ilusión” de que se trata de un fármaco realmente efectivo para su problema. La justificación desde el punto de vista médico es casi siempre la de evitar el abuso de un determinado fármaco, que podría tener efectos perjudiciales para la persona bajo tratamiento. La ética acerca del uso de placebos en los ensayos clínicos con sujetos, está regulada por la declaración de Helsinki, que es considerado el más importante código ético a nivel internacional, acerca de la conducta en investigaciones con seres humanos.

 

efecto placebo
Remedies, por Photo Atelier

 

El efecto placebo se ha observado en sujetos con distintas condiciones médicas. Quizás donde más veces ha sido estudiado y contrastado, es en el tratamiento del dolor. También en sujetos con ansiedad y depresión. Si la sustancia administrada (placebo) no tiene ningún efecto de por sí, ¿cómo se explica que se produzca el efecto placebo? La respuesta parece incluir una variedad de aspectos psicológicos como: las expectativas de la persona, mecanismos de condicionamiento, ser más o menos sugestionable o mostrarse susceptible a la influencia por parte del médico. También podríamos incluir aspectos psicosomáticos y una participación de los centros nerviosos implicados en la recompensa. Aunque tradicionalmente se creía que el efecto tenía más que ver con la sugestión, actualmente se otorga más peso a la expectativa que tiene el propio sujeto sobre su mejoría. Para los que nos dedicamos al ejercicio de la psicología clínica, el elemento sugestivo no se puede desligar del todo, pues creemos que la propia expectativa está influida de manera inevitable por la sugestión. Es bien sabido que uno de los factores clave de cara a que se produzca el efecto placebo, tiene que ver directamente con el contexto sanitario y con la persona que administra el tratamiento, como figura que tiene una autoridad sobre el paciente, al menos desde un punto de vista médico. También se ha observado en numerosos estudios, que la mejoría de los sujetos era aún mayor cuando se les administraba el placebo en forma de pastillas más grandes o de colores vivos.

 

Cuantas veces se da el caso, de que pacientes con depresión o ansiedad experimentan una mejoría de forma casi inmediata tras haber empezado a tomar un antidepresivo, cuando este suele tardar en hacer efecto de entre tres a cuatro semanas. En estas situaciones no debemos sacar a la persona fuera de esta expectativa o ilusión de respuesta del fármaco.

 

Los mecanismos fisiológicos implicados en el efecto placebo no están del todo claros. Como mencionábamos anteriormente, en el caso del dolor, que es donde encontramos más evidencia al respecto, se produce una liberación de opiáceos endógenos y del neurotransmisor dopamina, que explicaría el efecto analgésico que se produce en estos pacientes.

 

Al margen de todo lo expuesto, conviene dejar claro que el efecto placebo no cura como tal, si bien se ha observado en algunos casos una remisión total de los síntomas. Por ejemplo, en una enfermedad como el cáncer, el paciente podría beneficiarse quizás de una reducción del dolor o de los efectos desagradables de la terapia, pero no curarse. Con el tiempo, el placebo va perdiendo su eficacia. Esto seguramente se deba a una extinción de los mecanismos de condicionamiento que mencionábamos anteriormente, ya que si presentamos repetidamente la sustancia desprovista de su pretendido efecto curativo, la asociación se va debilitando.

 

En el contexto psicoterapéutico y en la práctica clínica también se suelen emplear placebos. Pensemos en aquellos pacientes con manifestaciones claramente psicosomáticas (problemas que tienen un origen psicológico y/o emocional). Ya que en estos casos el motivo de consulta no tiene una causa médica, se intenta apelar a los mismos mecanismos emocionales o psíquicos implicados para revertirlo. También en el caso de personas hipocondríacas, que se sugestionan y llegan al convencimiento de que tienen un problema médico, hasta el punto de experimentar muchos de los síntomas asociados al mismo.

 

Muchos autores cuestionan la existencia del efecto placebo. Otros creen que se da en cierta medida y que la medicina alternativa lo aprovecha, injustamente, para justificar su eficacia, como la acupuntura y la homeopatía.

 

 

¿Tú qué crees, puede la mente llegar a ejercer esta influencia sobre el cuerpo y nuestra salud?

 

 

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