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Paciente o cliente, ¿qué prefieres?

Tradicionalmente, se empleaba el término paciente para referirse a personas aquejadas de alguna enfermedad o dolencia, que buscaban tratamiento a través de un profesional debidamente cualificado o de un centro sanitario. Desde hace un tiempo, venimos escuchando en ocasiones la palabra “cliente” como sustituto de dicho término.

 

paciente
The stethoscope, por Alex Proimos

 

En psicoterapia también existe actualmente este debate sobre lo adecuado de utilizar una u otra expresión. La palabra paciente, parece que implica cierta pasividad por parte de la persona que busca ayuda. Algo así como alguien que se deja hacer, una vez que se somete a tratamiento. En el ámbito de la psicología, como en otras situaciones que pueden darse en diversos contextos sanitarios, ocurre a menudo que el sujeto ha de ser un agente activo en su propio proceso terapéutico, implicándose y movilizando ciertos recursos que posee. Por otro lado, si etiquetamos a la persona como paciente, parece que le estamos poniendo en esa posición de indefensión o de sujeto desvalido que poco o nada puede hacer con respecto a su problema.

 

Según la RAE, el término paciente se deriva del latín patiens, -entis, que a su vez viene de pati (padecer o sufrir). Aparte de esta acepción, encontramos otras como: que tiene paciencia, persona que padece física y corporalmente y persona que es reconocida médicamente, entre otros. Como vemos, en ningún caso alude a un significado que implique pasividad en sí mismo.

 

La palabra cliente, por su parte, se deriva del latín cliens –entis, y entre sus significado encontramos: persona que compra en una tienda o que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa, y persona que está bajo la protección y tutela de otra. En el primer caso, parece que ponemos al sujeto en una posición más directiva, como agente que tiene capacidad para solicitar y contratar la ayuda en cuestión. Sin embargo, en su segunda acepción y más si lo extrapolamos a un contexto sanitario, vuelve a quedar supeditado al profesional de turno. Aparte de estas acepciones, la adecuación a la hora de emplear uno u otro término, dependerá también de la noción que tenga la persona sobre cada uno.

 

Para mucha gente, cliente tiene una connotación claramente mercantilista, que resulta quizás algo fría cuando se aplica en el ámbito de la salud. En el caso de los hospitales y clínicas, y con la creciente privatización que se está produciendo en este sector, parece que se da un clima más tendente a emplear este término. Al final, como en muchos otros contextos privados, la cuestión queda reducida a una relación comercial, en la que el médico es un empleado más de la empresa, que se limita a hacer de intermediario entre esta y el usuario o cliente. También se da a veces la circunstancia de personas que, aun haciendo uso de los servicios de salud, no se encuentran en situación de enfermedad. Quizás en estos casos no sea adecuado referirse a ellos como pacientes.

 

El término paciente parece tener una dimensión más humana y por este motivo precisamente, creemos que es más apropiado en general, cuando nos referimos a las personas que acuden a nuestras consultas. Toda situación que implique tratar con personas que padecen una enfermedad o dolencia, sea del tipo que sea, debería hacerse desde un trato lo más humano posible y empático. A menudo se da el caso de pacientes que piden cita con su médico de cabecera, para exponer problemas relacionados con aspectos emocionales. Estas personas tienen la necesidad de sentirse escuchadas y contenidas emocionalmente por el profesional de la salud. No hablemos ya de sujetos que padecen enfermedades graves o que van a ser sometidos a cirugías complejas o arriesgadas.

 

En el contexto de la psicoterapia, aun cuando la persona no tenga una enfermedad o problema médico, sí que padecerá con frecuencia un malestar serio que interferirá significativamente en su vida. A nuestras consultas acuden personas sumidas en depresiones profundas desde hace años, otras con fuertes crisis de ansiedad que limitan mucho su existencia, etc. Otras veces, sin embargo, el motivo de consulta es algún tipo de problema en las relaciones o trabajar algunos aspectos de la autoestima. Algunas veces, este tipo de pacientes nos exponen lo siguiente en las primeras sesiones: mi problema te parecerá una tontería, al lado de lo que les pasa a otros pacientes. Mi respuesta siempre es la misma: por supuesto que hay cosas más graves o incapacitantes que otras, todo depende de con qué se compare…, pero en la medida en que a ti te afecta, ya es importante.

 

También y siguiendo dentro de la psicoterapia, hay enfoques que muestran predilección por un vocablo u otro. Por ejemplo, dentro del enfoque cognitivo-conductual se suele emplear más bien el término “paciente”, si bien algunos terapeutas marcadamente cognitivo-conductuales son algo directivos y prefieren poner una cierta distancia en la relación con sus pacientes. Por otro lado y paradójicamente, el enfoque humanista se decanta claramente por “cliente”, pues pretende situar a la persona como un agente activo en el proceso de cambio que implica la terapia.

 

Al hilo de lo anterior y en última instancia, poco importa cómo nos refiramos a las cosas o qué nomenclatura empleemos, si las palabras no se apoyan en acciones concretas. Es decir, que al margen de usar uno u otro término, debemos profesar un trato lo más humano y agradable posible en todo momento a la persona. Hace cosa de un año tuve que someterme a una intervención de hernia inguinal. Aunque no me considero especialmente aprensivo, me di perfecta cuenta de que el trato recibido por parte de todo el personal médico, que fue estupendo en todo momento, contribuyó a que la experiencia fuera lo más llevadera posible. La sedación también ayudó, claro… Aunque desde el punto de vista del cirujano sea la cosa más rutinaria y cotidiana del mundo, para muchas personas, una intervención de este tipo puede resultar muy ansiógena e incluso traumática. Recordemos que hay un buen número de personas que experimentan niveles elevados de ansiedad solo por el hecho de permanecer en algún tipo de contexto médico.

 

Y tú… ¿Cómo prefieres que se dirijan a ti los profesionales de la salud, como paciente o como cliente? ¿Cuál de estos dos términos te transmite más seguridad, confianza y trato humano por parte del personal sanitario?

 

 

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