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Perdonar es importante

perdonar

¿Eres capaz de perdonar fácilmente o te consideras más bien una persona rencorosa? Si te ves más en el segundo supuesto, quizás deberías examinar un poco tu autoestima pues a menudo, las personas que son especialmente rencorosas también tienen un concepto de sí mismas algo pobre o no se quieren lo suficiente.

 

¿Te has planteado alguna vez que quizás seguir adelante habiendo perdonado a esas personas que te hicieron daño alguna vez te permitiría avanzar más ligero de equipaje? Puede que según lees estas líneas, el plantearte siquiera esta sugerencia te cause un enorme rechazo. Esas personas no se lo merecen porque se portaron mal, abusaron de ti, se aprovecharon de tu forma de ser o hicieron algo terrible.

 

Cuando hablamos de trabajar el perdón no estamos entrando con ello en debates morales ni en emitir juicios de valor acerca de las personas. Probablemente algunas de esas personas con las que te has cruzado a lo largo de tu vida y que te hirieron en un momento dado se merecen algún tipo de escarmiento por aquello que te hicieron… Pero ¿y tú, te mereces seguir viviendo con ese odio y resentimiento en tu interior? Cuando esta emoción es algo que a menudo te consume energía o te resta ánimo. Ánimo que podrías emplear en hacer cualquier otra cosa más productiva o enfocarla en tus objetivos y metas.

 

No, cuando te sugerimos que trates de perdonar lo hacemos pensando únicamente en ti. Recuerda eso de que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Si aun a día de hoy, habiendo pasado años desde que esa persona ya no está presente en tu vida más que en la forma de un recuerdo, sigue volviendo de forma recurrente para hacerte daño, quizás signifique que aun tiene una cierta importancia o peso en tu vida.

 

A menudo no son las cosas que vivimos lo que nos afecta, sino la forma en la que las vivimos y asimilamos. Perdonar es difícil porque exige a menudo hacer un esfuerzo desde lo consciente y nuestra naturaleza más íntima lo que nos inclina es a odiar. Tratar de ser empáticos o hacer un esfuerzo por  entender por qué esas personas se comportaron como lo hicieron nos causará rechazo porque, ¿por qué habríamos de ponernos en el lugar de alguien que no solo no se mostró empático con nosotros, sino que encima nos hizo daño? Una vez más la respuesta es por uno mismo. Por seguir adelante liberado del peso de ese resentimiento.

 

¿Recuerdas aquel chico en el colegio o en el instituto que se metía contigo? Quizás lo que no te planteaste nunca es que bajo esa fachada de aparente seguridad o de liderazgo, se escondía un chaval acomplejado, que no recibía otra cosa más que rechazo o palizas en su propia casa. ¿Esa ex pareja que tan mal se portó contigo cuando tú te desviviste por ganarte su afecto y confianza? Tal vez no estaba preparado o preparada para tener una relación mínimamente sana contigo, pues a su vez había recibido maltrato en su última relación y a menudo proyectaba en ti la desconfianza o el resentimiento producto de aquella relación que aun no había superado del todo. ¿O esa madre que no te prestaba ninguna atención haciéndote sentir que no valías nada? Quizás estaba deprimida o llevaba una vida que no le satisfacía lo más mínimo, que le hacía sentirse frustrada y que le llevaba a evadirse constantemente de todo aquello que le recordara a su miserable existencia…

 

Si logras hacer un poco de abstracción y tratas de analizar desde una posición objetiva todas aquellas situaciones en las que otras personas te hicieron daño, comprobarás que casi siempre, lo que hicieron lo hicieron movidos por cosas que tenían que ver más con ellos mismos que contigo. A menudo fueron personas que estaban descontentas consigo mismas o con ese momento de sus vidas. Otras veces eran personas a las que otros hicieron daño mucho tiempo atrás, pero cuyas cicatrices aún permanecen abiertas a pesar del paso de los años, pues les dañaron tan profundamente que sanar esas heridas no es tarea fácil. En otros casos el dolor que te causaron fue producto de un egoísmo infantil. O esa otra persona que abusó de ti simplemente estaba desequilibrada emocionalmente y tu nada tuviste que ver con que se produjera aquel episodio que tanto te marcó de por vida.

 

En general, cuando las personas tenemos miedo o nos sentimos inseguras, nos ponemos a la defensiva. Esto nos lleva a menudo a hacer daño a personas que no nos han hecho nada, o incluso a aquellas que más nos quieren. Atacamos al otro o proyectamos en él esos aspectos de nosotros mismos que no nos gustan o que no queremos reconocer ni asumir.

 

¿Y qué hacemos una vez que hemos logrado perdonar? ¿Permitimos a esa persona volver a entrar en nuestra vida? Pues en algunos casos nos puede compensar pero en otros resulta que a día de hoy no tenemos nada que ver con ese sujeto. Otras veces lo cierto es que, al margen de que seamos capaces de haber perdonado, nos hicieron daño y valoramos que no merecen nuestra atención ni mucho menos nuestro afecto. O simplemente no nos aportan nada.

 

Cuando seamos capaces de sentir cierta indiferencia con respecto a esas personas que nos trataron mal, será un síntoma inequívoco de que realmente nos hemos sobrepuesto a aquello que nos hicieron.

 

Seguimos adelante pero habiendo sacado de nosotros mismos la capacidad de que nos siga afectando aquello que nos hizo esa persona o, a veces, eso que no hizo y que para nosotros habría sido importante, pues nunca nos llegamos a sentir correspondidos por ella.

 

Recuerda: el perdón no implica necesariamente que esa persona vuelva a pintar algo en tu vida. Elige solo aquello que te hace bien.

 

Quizás conozcas a algunas de esas personas que son incapaces de guardar rencor a otros. Fíjate que tienen en común estas personas. Tal vez las veas más serenas y a gusto consigo mismo y con respecto a los demás.

 

¿Qué piensas respecto a esta cuestión? ¿Crees que debemos tratar de perdonar por sentirnos bien con nosotros mismos o por el contrario debemos seguir alimentando el rencor indefinidamente hacia aquellos que nos hicieron daño?

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4 comments on “Perdonar es importante

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Totalmente de acuerdo con lo que dice el artículo. Es verdad que cuesta mucho hacerlo en el momento del daño, pero una vez pasado el tiempo y analizado todo, te merece la pena estar con perdón ” encabronado”por alguien??? No verdad!?? Pues a sentirnos bien consigo mismo

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Hola
Yo llevo años intentando superar una situación y cuando creo que lo he conseguido aparece nuevamente en mi vida y veo que ese dolor, esa emoción de rabia y resentimiento sigue ahí…soy consciente y me enfado conmigo misma por no ser capaz de cerrar y resolver definitivamente eso que solo me hace daño a mi porque la persona que me provoco el sufrimiento ya ni se acuerda de mi…no es fácil

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Un tema bastante interesante,que influye en todos los aspectos de nuestra vida ,que no nos deja progresar .EL ODIO ,EL RENCOR,UN VEVENO..Que nos hace mucho daño,yo quiero ser libre,y luho cada día por amarme.Soy un poco rencorosa ,pero luego se me pasa e intento perdonar,es una lucha constante dependiendo de la magnitud de las ofensas.Pero es importante el perdon dejar volar y liberarte y amarte .

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