91 217 32 81 - 615 908 332 correo@advitampsicologos.es Plaza del Ángel, nº12 (Madrid) Abierto de 9h a 20h

Respiración abdominal o diafragmática.

La respiración abdominal o diafragmática, no ha de verse únicamente como una técnica de relajación, sino más bien como la manera correcta de respirar en situaciones que no exijan de un esfuerzo particular.

 

respiración abdominal
Moody Calm, por Andi Campbell

 

Respirar el algo que realizamos normalmente sin pensar, o de manera inconsciente, aunque también podemos ejercer un control consciente sobre la respiración. También necesitamos respirar de forma continua para sobrevivir, pues nuestras células necesitan oxígeno. A pesar de todo esto, a menudo respiramos de forma incorrecta.

 

Nuestro estado anímico, puede influir en que realicemos un tipo de respiración u otro. De igual forma, no respirar de una forma adecuada, también puede producirnos ansiedad o estrés.

 

Normalmente, cuando sentimos ansiedad o estamos estresados por cualquier motivo, realizamos una respiración más torácica, es decir, respiramos empleando más la parte alta de nuestros pulmones. Esto ocurre, por ejemplo, cuando vamos a algún sitio con prisa, y caminamos al tiempo que contraemos los músculos del abdomen sin darnos cuenta.

 

Por el contrario, cuando estamos relajados, tendemos a respirar empleando toda la capacidad pulmonar. Esto es lo que se conoce como respiración abdominal o diafragmática. El diafragma es un músculo que separa los pulmones en la caja torácica de resto del vientre. Cuando respiramos llevando el aire a la parte baja de los pulmones, este músculo presiona hacia abajo, provocando que el abdomen se dilate.

 

Este tipo de respiración abdominal permite que nos relajemos. Mediante ella llevamos mucho más aire a los pulmones, consiguiendo de esta manera una mayor oxigenación de la sangre. Esto también produce cambios positivos a nivel cardiovascular, como mejorar la circulación. También, cerca de la zona del abdomen se encuentra el plexo solar, ese núcleo en el que coinciden las terminaciones nerviosas simpáticas y parasimpáticas del sistema nervioso autónomo. Esto produce también una activación de tipo más parasimpático, y por tanto, una inhibición de la rama simpática (responsable de la activación de la ansiedad). Así, de forma indirecta, a través de una respiración abdominal, podemos entrar en un estado de relajación.

 

Su práctica es muy sencilla. Podemos imaginar que nuestro abdomen es como un globo, y al inspirar profundamente a través de la nariz, trataremos de llenarlo bien de aire. Después, mantenemos unos instantes el aire, y lo expulsamos totalmente por la boca. Podemos fruncir un poco los labios al realizar esta última parte, para facilitar que se libere todo el aire de los pulmones.

 

Otra forma consiste en poner nuestras manos sobre el abdomen y al inspirar, trataremos de empujarlas hacia afuera, como si expandiéramos el abdomen. De esta manera observaremos que, primero asciende el abdomen y después el tórax. Al vaciar los pulmones ocurrirá a la inversa, primero desciende el tórax y luego la zona del vientre.

 

Una vez que hayamos practicado un poco estas técnicas para respirar mejor, podremos corregir nuestra respiración en cualquier situación o contexto que nos permita estar más o menos relajados. Por ejemplo, en nuestro puesto de trabajo (al menos cuando el propio desempeño del mismo lo permita), o mientras caminamos por la calle, hacemos la compra, etc.

 

Aparte de todas estas consideraciones, es importante también poder respirar una atmósfera limpia. La polución y la carga del ambiente suponen una agresión contra el organismo. Así, en las ciudades por ejemplo, la atmósfera tiene una mayor carga de iones positivos, debido a la contaminación, la cantidad de aparatos eléctricos con los que convivimos, etc. Por el contrario, en el campo o en un parque, encontraremos una carga predominante de iones negativos, que son producidos por plantas y árboles. Respirar una atmósfera con esta carga de iones negativa y una mayor concentración de ozono, se traduce en múltiples beneficios para el organismo, y un predominio de esa activación parasimpática que mencionábamos antes. Si no podemos rodearnos de plantas, al menos podemos recurrir a algunos aparatos domésticos como humidificadores, purificadores de aire, ionizadores, ozonizadores, lámparas de sal, etc.

 

En este enlace, puedes descargar una pista de audio en la que, de forma guiada, te facilitamos la práctica de esta respiración abdominal o diafragmática. Se aconseja escucharla empleando auriculares, vistiendo una ropa cómoda, estando sentado o tumbado cómodamente, y evitando distracciones durante al menos el tiempo que dura el ejercicio de relajación.

 

 

Si te ha gustado o resultado de utilidad este artículo, te agradecemos que lo compartas en las distintas redes sociales, o que escribas algún comentario a continuación del mismo. De esta manera nos ayudas a darle vida al blog y a promover nuestras publicaciones. ¡Muchas gracias!

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *