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Sublimación: cuando los conflictos se transforman en arte

Sublimación es un concepto que proviene del psicoanálisis. Fue empleado por primera vez dentro de la psicología por Freud, para referirse a las pulsiones sexuales reprimidas en los sujetos que terminaban transformándose y encontrando otra vía de expresión más adecuada a través de alguna actividad socialmente aprobada, como el arte, la cultura, la ciencia, etc.

 

El término sublimación proviene del latín sublimatio, que a su vez deriva del verbo sublimare, el cual podría traducirse como enaltecer o elevar. Otra acepción se deriva de la física, donde hace referencia a la transformación de un cuerpo sólido a un estado gaseoso o a la inversa, sin pasar por el estado líquido. Vemos, por tanto, como el psicoanálisis adopta la expresión basándose quizás en ambos significados de la palabra: por un lado la idea de transformación y por el otro, lo elevado, partiendo de algo básico como es una pulsión sexual a algo más complejo y eminente, como pudiera ser una obra de arte.

 

sublimación
Billboard art project, por D Lammie-Hanson

 

Bien sabido es que en la teoría psicoanalítica clásica, la sexualidad tiene un papel preponderante. Para Freud, las pulsiones o impulsos psíquicos, casi siempre tenían un carácter libidinal. De esta forma, una persona que por ejemplo hubiera sufrido un abuso sexual en la infancia, podría canalizar este malestar latente a través de una manifestación artística, o destinando esta energía derivada hacia otra actividad socialmente valorada, como la ciencia.

 

Hoy por hoy en psicología, podemos observar aspectos relacionados con la sublimación en multitud de situaciones al margen de lo sexual y que poco o nada tienen que ver con la libido. Así, un artista plasma a menudo de forma inconsciente en su arte conflictos emocionales, necesidades afectivas, anhelos y deseos de todo tipo. En estos casos, la sublimación perseguiría colmar o saciar de alguna forma socialmente aprobada, una parte al menos de esos conflictos psíquicos que experimenta el sujeto. Pensemos por ejemplo en como un escritor plasma con frecuencia en su novela relaciones entre sus personajes que, de alguna manera, suponen un reflejo de lo que él mismo ha vivido.

 

Se ha hablado a menudo del arte como una forma de terapia. Esto no resulta extraño si tenemos en cuenta que, de la misma forma que los motivos de consulta en psicoterapia parten de lo emocional, también la creatividad, la imaginación y lo onírico, guardan más relación con estructuras nerviosas que median nuestras emociones, como el hemisferio derecho (si somos diestros, al menos). Esto nos lleva a los test proyectivos, como el popular test de Rorschach, en el que a través de una serie de láminas con manchas simétricas, podemos evaluar distintos aspectos sobre la personalidad de los sujetos.

 

Los sueños también son a menudo una forma de expresión de nuestro subconsciente a través de lo onírico y lo simbólico. Durante la noche, sublimamos también a través de nuestras ensoñaciones miedos, deseos, anhelos, conflictos e inseguridades. A veces, el propio subconsciente nos facilita una solución empaquetada a eso que nos preocupa, a través del episodio onírico.

 

Tiene sentido pues que encontremos cualidades terapéuticas en muchas expresiones artísticas, como la música, la literatura, la pintura, etc. Quizás si sublimamos a través de una actividad más intelectual como hacer ciencia, sea más difícil sanar eso que nos aflige, más allá de conseguir desviarlo temporalmente del foco de nuestro malestar. Aunque también es sabido que el avance científico requiere de mentes creativas, además de reflexivas y analíticas.

 

Para la concepción tradicional psicoanalítica, la sublimación no opera un cambio terapéutico en el individuo, más bien contiene temporalmente esas pulsiones o conflictos de los cuales es expresión.

 

Otro concepto que guarda cierta relación con la sublimación es el de catarsis. Por catarsis entendemos un proceso por el cual un individuo expresa y libera emociones reprimidas. Viene del griego kátharsis, que significa purificación. En este caso, el propio término implica un sentido de sanación. Es común que los sujetos experimenten catarsis trabajando con técnicas como la hipnosis y el EMDR. El propio Freud hablaba del arte como una forma de catarsis. De esta manera, pueden darse situaciones en las que se den ambas manifestaciones al mismo tiempo: por un lado, se sublima a través de alguna expresión artística y por otro, se experimenta una liberación de emociones reprimidas.

 

Claro, que no todos los sujetos presentan inclinaciones artísticas. Por otro lado, no sería imprescindible poseer un talento o una formación específicas para sublimar aspectos emocionales a través del arte, sobre todo dentro de las artes figurativas, como la pintura y la escultura.

 

 

 

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3 comments on “Sublimación: cuando los conflictos se transforman en arte

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Hola, mucho gusto mi nombre es Karla, tu artículo me pareció de sumo interés. Soy estudiante de artes visuales y actualmente me encuentro realizando mi documento de titulación, estoy tratando el tema de la sublimación del dolor a través del arte, me preguntaba si podrías ayudarme con algunos links o bibliografía acerca del tema.

Saludos!

    Jorge A. Calzado Post author
    Reply

    Hola, Karla, la verdad que este artículo lo escribí hace un tiempo y no conservo links ni bibliografía, pero si te puede resultar de ayuda en sí mismo, siéntete libre de emplearlo como gustes 😉

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