TERAPIA FAMILIAR

Este tipo de terapia trabaja con distintos miembros de la familia, la cual concibe como un sistema. Su objetivo es lograr armonizar las relaciones entre sus integrantes y solucionar los problemas que puedan darse en el ámbito familiar.

Es importante tener presente que gran parte de los problemas y emociones negativas que padece el ser humano a menudo se derivan de sus relaciones pues, como mamíferos, somos seres sociales y necesitamos establecer y crear vínculos con otros individuos como nosotros. Así con frecuencia, motivos de consulta como ansiedad, depresión, baja autoestima y etc. Tienen mucho que ver con determinadas dinámicas familiares y forma de interrelacionarnos.

Por otro lado, también es clave el papel de los padres a la hora de condicionar infinidad de aspectos en los hijos a través de la crianza, como la autoestima.

Los enfoques más relevantes dentro de este tipo de terapia son el sistémico y el estructural. El enfoque sistémico se deriva de la terapia de familia pero es compatible su aplicación también a parejas, equipos de trabajo e incluso sobre un único sujeto. Concibe la relación como una interacción en ambas direcciones entre los miembros de la misma (sistemas). Un sujeto está generando constantemente una respuesta o conducta en el otro y a la inversa. El enfoque estructural, como su propio nombre indica, trata de entender las reglas tácitas que explican cómo funciona la familia y de que determinan como se relacionan sus miembros entre sí. Una vez identificados estos “patrones invisibles”, el objetivo es modificarlos para establecer unas relaciones más sanas y funcionales.

Al igual que en la terapia de pareja, los objetivos de esta terapia suelen ser: dotar de recursos y estrategias para mejorar la comunicación entre los miembros de la familia o grupo, ayudar a definir problemas y establecer soluciones para los mismos, enseñar a los sujetos una adecuada expresión e interpretación de los afectos y mejorar la comunicación.

La duración de las sesiones suele variar de una hora a hora y media, dependiendo de factores como el número de sujetos que coincidan, problema a tratar y grado de interferencia del mismo sobre la vida de los sujetos, aprovechamiento de las sesiones, etc. Sobre la frecuencia, el terapeuta suele citar a los familiares una vez por semana o cada quince días.

Lógicamente, es muy importante la implicación de todos los sujetos con los que se estime que es oportuno trabajar. Que se muestren receptivos y que traten de seguir en todo momento las pautas y aplicar los recursos dados por el terapeuta.

En ocasiones, la terapia familiar puede realizarse con la ayuda de uno o varios terapeutas dependiendo de las dinámicas que se den entre los miembros de la familia o grupo y los problemas a tratar.