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Terapia con niños y adolescentes

En el abordaje y tratamiento de los problemas que se presentan en estas etapas del desarrollo se requiere a menudo de un enfoque y tratamiento especiales. Por un lado encontramos que hay problemas que son propios del desarrollo y que se presentan a determinadas edades. Luego está la enorme influencia que ejercen los padres sobre los hijos y como las pautas y estilos de crianza, apego y conducta pueden modelar y afectar al comportamiento de estos. La última cuestión determinante es que, dependiendo de la edad en la que se encuentre el sujeto, expresará de forma distinta un determinado motivo de consulta. Por ejemplo, a menudo, un niño con depresión se mostrara irritable y exhibirá conductas agresivas.

Los problemas más frecuentes que se suelen presentar en la infancia suelen ser problemas de tipo emocional y problemas de conducta. Algunos de ellos son fobias propias del desarrollo, la ansiedad de separación, mostrarse retraídos en las relaciones, ansiedad, depresión, enuresis y encopresis (problemas de incontinencia), trastornos de tipo psicosomático, ya que los niños tienden a somatizar a menudo (problemas que teniendo una base emocional, encuentran una vía de expresión a través de enfermedades), trastornos adaptativos (surgen a menudo en respuesta a situaciones que les generan estrés, como cambios de residencia, separación de los padres, etc). Mostrarse rebeldes o agresivos en las relaciones. También problemas relacionados con el aprendizaje y que afectan especialmente al ámbito escolar como el trastorno de déficit de atención, que puede presentarse con o sin hiperactividad.

En la adolescencia encontramos a menudo problemas como el trastorno de conducta, que en algunos casos, ya ha sido diagnosticado en la infancia y ha evolucionado a comportamientos antisociales como mostrarse agresivo en las relaciones, exhibir conductas delictivas, como robo y agresiones, ausencia de respeto por las normas, consumo de sustancias, etc. También problemas emocionales como depresión, ansiedad, trastornos alimenticios (anorexia y bulimia), ansiedad ante la propia identidad y orientación sexuales y trastornos adaptativos ante situaciones de estrés, al igual que en la infancia.

Por todo ello, tanto en la evaluación como en el tratamiento de niños y adolecentes se hace indispensable emplear recursos y técnicas adaptados a estas edades del desarrollo. Con niños sobre todo, muchas de las técnicas están diseñadas a modo de juegos y actividades de tipo lúdico.

Otro aspecto importante en el caso de niños y adolescentes es que a menudo se hace indispensable trabajar conjuntamente con los padres, dotándoles de pautas de conducta y recursos para manejar las situaciones que se presentan en la relación con sus hijos. Esto es clave debido a la enorme influencia que ejercen sobre estos y aquí es esencial un alto grado de implicación por parte de los padres, que atiendan a las explicaciones y pautas que les facilite el terapeuta y que las lleven a la práctica siempre que sea oportuno. A veces será adecuado emplear un enfoque de terapia familiar, dependiendo de la naturaleza del motivo de consulta y del criterio que establezca el terapeuta a la hora de abordarlo.