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Tricotilomanía

¿En qué consiste la tricotilomanía?

La tricotilomanía consiste en arrancarse cabellos de forma compulsiva, dando lugar a una disminución total o parcial del mismo en distintas áreas como la cabeza, las cejas, la barba u otras partes del cuerpo.

 

El DSM IV (manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales), considera la tricotilomanía como un trastorno del control de impulsos junto con la piromanía, el juego patológico, la cleptomanía o el trastorno explosivo intermitente. A pesar de esta consideración, la tricotilomanía parece tener mucho que ver con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

 

¿Qué síntomas y manifestaciones se dan en la tricotilomanía?

Aparte de arrancarse el propio pelo, el sujeto debe experimentar una cierta tensión o ansiedad previa a llevar a cabo la conducta, y un alivio, bienestar o gratificación durante la misma. Hay que descartar otras causas que puedan explicar el problema, como alguna enfermedad de tipo dermatológico. Por último, el trastorno ha de darse en un grado que genere un malestar significativo y un deterioro en distintas áreas de la vida del sujeto.

 

tricotilomanía

 

Como sucede con otros problemas del control de impulsos y con diversas formas de TOC, la persona que padece tricotilomanía siente una cierta gratificación nada más arrancar el cabello, si bien es cierto que después pueden venir otras emociones negativas, como culpa, tristeza y vergüenza. Estos sentimientos negativos podrían retroalimentar la ansiedad o el malestar que precede a la conducta compulsiva, al igual que sucede en el TOC con las obsesiones y las compulsiones. A corto plazo, el sujeto libera tensión o experimenta gratificación, pero a medio y largo plazo, se genera una dinámica contraproducente, que retroalimenta el problema como una espiral.

 

Como exponíamos anteriormente, los sujetos tienden a arrancarse el pelo o el vello de distintas partes del cuerpo, siendo más frecuente el de la cabeza, seguido por el de las cejas y el de las pestañas, así como el de otras partes del cuerpo. Suelen arrancarlo de forma irregular, presentando distintos grados de alopecia según el caso. Las personas que padecen tricotilomanía suelen ocultarlo por vergüenza o miedo al rechazo, por lo que a menudo son erróneamente diagnosticadas. Las formas más frecuentes de ocultar o disimular las consecuencias del trastorno van desde llevar sombreros y pelucas, hasta maquillarse cejas y pestañas para compensar la falta de vello en estas zonas, así como el uso de extensiones y postizos.

 

Como sucede con otras categorías diagnósticas, las personas con tricotilomanía muestran comportamientos particulares dentro de la sintomatología habitual que define el trastorno. Por ejemplo, algunos sujetos arrancan determinados cabellos en base a una característica concreta, como ser más gruesos o canosos. Otras veces, el sujeto mastica o traga los cabellos después de haberlos arrancado (tricofagia). En casos extremos, se puede dar una obstrucción intestinal debida a la ingesta de cabello (tricobezoar).

 

¿Quiénes suelen padecer tricotilomanía?

Se estima que la padece aproximadamente un 0,6% de la población, siendo más frecuente en las mujeres. A veces hace su aparición en la infancia, en cuyo caso suele remitir a menudo de forma espontánea pasado un tiempo, por lo que no requeriría de tratamiento. Se presenta con más frecuencia en la preadolescencia (de 10 a 13 años) y en la adolescencia.

 

¿A qué se debe la tricotilomanía?

Las causas de este trastorno no están claras a día de hoy. Algunos estudios apuntan a que existe una cierta predisposición genética, pues es más probable que lo padezcan aquellos sujetos que han tenido antecedentes familiares con tricotilomanía. Esto mismo sucede con otras patologías similares como el TOC. Conviene señalar que, al margen de la carga genética compartida, es frecuente que los niños desarrollen las mismas conductas, manías, obsesiones y rituales que sus figuras de apego, por medio de aprendizaje o imitación.

 

Si bien el estrés y la ansiedad suelen provocar la aparición de esta conducta compulsiva, que el sujeto se encuentre relajado también puede preceder, paradójicamente, al arrancado del cabello. Así, muchas veces la conducta se presenta mientras la persona está relajada, mientras ve la televisión o en la cama o momentos antes de dormirse. Esto determina que la tricotilomanía pueda darse de forma consciente, o automática. En el segundo caso, el sujeto podría arrancarse el cabello sin darse apenas cuenta, mientras realizara alguna actividad que mantuviera plenamente enfocada su atención o incluso bajo estados de trance.

 

La tricotilomanía correlaciona con otros problemas, como la depresión y la ansiedad. Muchos sujetos con esta condición, han estado expuestos a situaciones estresantes y padecen alguna forma de estrés postraumático. Haber padecido situaciones traumáticas o estresantes en la infancia, puede predisponer al trastorno. En el caso de la depresión, ésta podría ser a la vez causa y consecuencia del problema. Las personas con este tricotilomanía, suelen presentar una baja autoestima. Lógicamente, en estos casos el propio problema también incide en como el sujeto se percibe a sí mismo y en cómo es percibido por los demás.

 

 

Para algunos autores, este impulso se explicaría como un intento por parte del sujeto de encontrar una cierta base segura que le contenga emocionalmente. En síntesis, la teoría del apego sostiene que aquellos sujetos que han crecido privados de una base segura por parte de sus figuras de apego, desplazarían esta carencia a otro objeto, como hábitos compulsivos, drogas, etc. Algunos de estos sustitutos de base segura serían más sanos y otros más patológicos (comida, deporte, drogas, tabaco, alcohol). El hecho de que los sujetos experimenten cierto alivio o gratificación según realizan la conducta de arrancar el cabello, apoya esta hipótesis. Esto mismo sucede, por ejemplo, en los pacientes límite cuando llevan a cabo conductas autolíticas, como infligirse cortes en el cuerpo. También lo apreciamos en otros trastornos como la bulimia, que tiene que ver igualmente con el TOC y con el control de impulsos. Por difícil de entender que esto resulte, los pacientes nos comentan a menudo que encuentran cierta gratificación en estas conductas, aun cuando son de naturaleza autolesiva. Refieren que les relaja, o mitiga en cierta medida la emoción negativa que están experimentando en ese momento, al menos durante unos breves instantes. Esto también iría en consonancia con el hecho de que la compulsión se presenta indistintamente cuando la persona experimenta ansiedad, tristeza, ira o estando tranquila. Podríamos decir que se trata de algo así como un intento fallido de obtener cierta contención emocional frente a esas emociones negativas.

 

¿Qué tratamientos existen contra la tricotilomanía?

El tratamiento de la tricotilomanía incluye terapia farmacológica (antidepresivos tricíclicos e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y psicoterapia. El enfoque cognitivo-conductual propone distintas estrategias como aprender a identificar los pensamientos negativos asociados al problema, técnicas de relajación, prevención de respuesta, inoculación al estrés, llevar a cabo conductas alternativas e incompatibles y autorreforzamiento, entre otras. La hipnosis puede ser efectiva en algunos casos, así como la terapia de EMDR. También el mindfulness alivia ciertas manifestaciones del trastorno.

 

 

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